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lunes, 25 de enero de 2016

Gnoquis con champiñones portobello


Si no recuerdo mal, habré comido gnoquis dos veces en mi vida, esta podría ser la segunda o quizá la tercera, pero puedo deciros que es de las veces que más deliciosos me han parecido. Aviso que no son caseros, aunque todo el resto de la preparación de la receta, muy sencilla, sí. 

Básicamente los preparamos como cuando hacemos pasta, solo que los gnoquis se cuecen rapidísimo. Tan solo basta con preparar la salsa y acompañamiento previamente y poner a hervir estos deliciosos bocaditos de patata en los últimos minutos.

La salsa, de lo más sencillo. Freímos cebolla picadita, champiñones portobello, bacon y tomate triturado. Aproximadamente todo se cocina en 15 minutos. 

Por otro lado ponemos una olla con abundante agua y cuando esté en ebullición añadimos los gnoquis. Lo más curioso que es que sabremos que han hervido cuando empiezan a flotar en el agua, momento en el cual retiramos con una espumadera y volcamos directamente en la salsa que habremos hecho en una cazuela o sartén.

Servimos con queso azul y hojas de albahaca fresca.

Rico no, lo siguiente.

Ingredientes para 2 ó 3 personas:

2 cebollas moradas pequeñas
media bandeja de chapiñones portobello
100 gramos de bacon ahumado
250 gramos de gnoquis
queso roquefort
albahaca fresca
aceite, sal y pimienta


 

 













martes, 24 de diciembre de 2013

Risotto con verduras [Recetas pre-cocinadas]


No soy ninguna fan de los productos pre-cocinados, pero el otro día mis padres llegaron de la compra con un risotto listo para cocinar. Decidí darle una oportunidad y cuando leí las instrucciones me di cuenta que el tiempo de cocción iba a ser el mismo que si hacía este tipo de arroz por mi cuenta. La gracia está en que ya viene con el tomate y el calabacín preparados con la mezcla y te ahorras el paso de cortarlos.

La forma de prepararlo comienza rehogando todo el conjunto en una cazuela con un poco de aceite y salpimentando al gusto. Después hay que ir removiendo unos 20 minutos añadiendo agua caliente poco a poco. Se finaliza con un poco de mantequilla (yo opté por otra gotita de aceite) y queso rallado.

¿El resultado? Aunque de textura quedó más o menos conseguido, de sabor le faltaba punch,  le faltaba ese toque maestro que tienen los risottos, a pesar del queso y de los ingredientes que ya incorporaba de por sí. ¿Por qué? seguramente porque le viene mejor ir incorporando caldo casero en vez de agua.


Indudablemente, una vez más, prefiero cocinarlo por mi cuenta junto con mis ingredientes. Pero bueno, hay que dar oportunidades antes de proceder a una opinión. ¿Y vosotros? ¿Tenéis algún plato pre-cocinado que os guste?